miércoles, 3 de abril de 2013

Isnotú


Sin temor a equivocarme podría afirmar que Isnotú es uno de los pueblos más famosos de Venezuela, fama que le debe a su hijo más ilustre: el Doctor José Gregorio Hernández.
El pueblo, que con una altura de 726 metros sobre el nivel del mar y una temperatura media anual de 22 ºC (ver foto 1) se encuentra a unos 4 kilómetros al este de Betijoque, el pueblo más grande de la zona. En muchos documentos Isnotú se dice que la temperatura media es de 20 ºC, ¿será que ha aumentado por el asunto del calentamiento global?. Los alrededores muestran que es una región agrícola, sin embargo, dado el movimiento de visitantes y peregrinos que día a día llegan a Isnotú, la atención y servicios a éstos se ha convertido en una fuente de ingresos para muchos de sus pobladores.
Hay dos entradas: Una desde la carretera principal Betijoque - Valera (viniendo de Betijoque).  La carretera allí se amplía y permite el estacionamiento de vehículos, tanto particulares como públicos. Allí se podría hacer algo mejor, como aplanar el terreno y hacer un buen estacionamiento. En temporada alta, los autos no caben y las colas vehículos estacionados llegan hasta la carretera principal. Esta entrada da directamente al santuario del Dr. José Gregorio Hernández, pasando por una cantidad de pequeños kioskos donde se venden toda clase de recuerdos alusivos al venerable isnotuense. La otra entrada, más discreta, es la que aparece primero viniendo de Valera. Luego de una suave curva (las carreteras son asfaltadas y están en buen estado) se encuentra una placita con una estatua muy curiosa del Dr. de los pobres. Curiosa porque está reforzada por una estructura de cemento. Es un lugar más tranquilo que el centro del pueblo, el paisaje alrededor invita a la oración y a la reflexión. Desde allí se divisa el caserío de Sara Linda, hacia el Este. El problema con esta entrada es que llega al pueblo por la parte de atrás, y en los días de mucha afluencia hay que dejar estacionado el vehículo a unas cuantas cuadras del santuario. Lo estrecho de las calles hace un poco difícil la circulación cuando hay carros de lado y lado.

El Santuario
No tengo la información de cuándo fue construido, pero es de estilo moderno, especialmente la capilla, la cual me extrañó que dijera "Santuario Niño Jesús". Esta capilla, que no se si llamarla iglesia, tiene un hermoso vitral de vivos colores donde aparece José Gregorio Hernández de rodillas, con un rosario, rezando y a un lado está la Virgen con el Niño Jesús observándolo. En la parte inferior hay una frase que dice "Familia que reza unida, permanece unida".


Lo que primero llama la atención del visitante, quizás sea la estatua de mármol blanco de cuerpo entero colocada bajo un techo de tejas diagonal a la capilla. Allí se congregan los devotos a decir sus plegarias de petición y agradecimiento al venerable. Me parece muy bien lograda la representación, en una mano tiene como una libreta y en la otra unas medicinas que entrega a sus pacientes. El lugar está todo lleno de placas de agradecimiento por favores recibidos, hay un detalle en la foto 6, pero en la 4 y 5 también se pueden ver estas manifestaciones de devoción.

Detrás de la capilla hay un pequeño museo, el cual fue construido en el sitio donde estaba la casa natal de José Gregorio, es muy simple pero interesante, vale la pena entrar. Lo que más me gustó fue la colección de cuadros sobre diversos aspectos de la vida del ilustre trujillano, como cuando fue atropellado en Caracas en 1919 y curando enfermos pobres. Fueron pintadas por el pintor ucraniano Iván Belsky en 1964, quien fuera el mismo pintor de las escenas religiosas de la Catedral de Mérida. También hay objetos que pertenecieron a él o a su familia y cartas de diversa índole. Estas cartas son muy interesantes pero difíciles de leer, algunas están colgadas en la pared muy altas y con letras muy pequeñas, yo recomendaría hacer unas copias ampliadas y colocarlas al lado de las originales.

Hay un despacho parroquial donde se puede obtener información del lugar y adquirir recuerdos, estampitas y cosas por el estilo. Al otro lado de la capilla hay una especie de gruta artificial y unos jardines, buen lugar para retirarse del bullicio y poder meditar y orar con más tranquilidad.

El pueblo
Isnotú fue fundado por un tal Pérez Revollo en 1640 (hasta ahora no he encontrado más información sobre este personaje). Además del Santuario, tiene una pequeña, pero bien cuidada Plaza Bolívar, detrás, subiendo, hay otra Plaza dedicada al Venerable Dr. Hernández con un busto del mismo con una inscripción que dice "El Ejecutivo del Estado al Doctor José Gregorio Hernández, emi. 1984". Detrás hay una iglesia grande  de estilo moderno, lástima que no tuve la oportunidad de verla por dentro, pero desde fuera se ve un vitral del tipo rosetón con la figura de la Virgen con el Niño Jesús en sus brazos.

No vi muchas casas de estilo colonial, sino más bien parecen casi todas de reciente construcción, las calles están asfaltadas. Una de las calles adyacentes al Santuario estaba siendo objeto de reconstrucción para el momento de mi visita a finales de marzo 2007. Me gustaría ver a este pueblo convertido en un lugar más organizado y con más facilidades para turistas, visitantes y peregrinos. Las calles de la parte central de adoquines, las casas con techos de tejas y no de zinc, un buen estacionamiento. Las ventas de recuerdos con mejores establecimientos, un museo renovado y con más cosas de la época. Quizás una sala de proyecciones donde se presenten documentales con aspectos biográficos de José Gregorio Hernández, baños públicos accesibles y limpios.

José Gregorio Hernández
Nació el 26 de octubre de 1864, hijo de Benigno Hernández y Josefa Cisneros. Por 
sugerencia de su padre estudia medicina en Caracas, donde se graduó, trabajó como médico y profesor en la universidad.

Ya para 1889 estaba en París estudiando en laboratorios de importantes médicos franceses hasta 1891.
En 1908 ingresa a la orden de los cartujos en Lucca, Italia y toma el nombre de Fray Marcelo. Por razones de salud, tuvo que dejar la orden a los nueve meses, regresando a Caracas.

De nuevo en Caracas, se dedica a su vida profesional. Instaló un laboratorio de fisiología experimental y trabajó como catedrático en la Universidad Central de Venezuela. También ejercía como médico y gracias a sus conocimientos y al carácter generoso y comprensivo, llegó a tener una gran cantidad de pacientes.

El 29 de junio de 1919 muere atropellado en Caracas cuando se dirigía a una farmacia a comprar medicamentos para una de sus pacientes.
En 1939 se inició su largo proceso hacia la canonización. El 16 de enero de 1986 el Papa Juan Pablo II lo nombró "Venerable".

El habla o el lenguaje en pueblo de isnotú no es tan diferente al de valera edo trujillo, usan mucho el "vos" y tienen un tono de voz muy fuerte en el momento de hablar. 


Betijoque

Importante pueblo agrícola y comercial, ubicado entre Sabana de Mendoza y Valera. Cuna del famoso investigador Rafael Rangel (1877 -1909), Padre de la Parasitología en Venezuela.

La Plaza Bolívar es amplia y con buena jardinería y grandes árboles que dificultan tomar una foto de frente a la magnífica iglesia, la cual está dedicada a San Juan Bautista, patrono de Betijoque. Según se puede observar en una placa colocada en el frente de la iglesia, el obispo Mariano Martí (ver cuadro en Casigua de Falcón) visitó Betijoque el 14 de abril de 1777.
El pueblo ha crecido mucho, está lleno de comercios, bancos, parques. Hay uno llamado el parque "La Abejita", donde está la llamada "Piedra del Zamuro" que tiene unas marcas que algunos aseguran que son las huelas del caballo de Bolívar a su paso por Betijoque en 1813. Preguntando llegué a él, era un sábado a las 9:00 am, no había  nadie, me estacioné y comencé a caminar con la idea de ver la Piedra del Zamuro, pero debo confesar que me dió temor seguir, no vaya aparece algún malandro y me asalte. El parque pudiera estar mejor, necesita mucho mantenimiento. Tiene el potencial de ser un buen lugar de esparcimiento y atractivo turístico.

Boconó

Boconó es prácticamente una ciudad, muchos comercios, tráfico de automóviles, ruido, nada que ver con el ambiente bucólico que esperaba conocer. Tiene parques y avenidas muy bonitas, una iglesia impresionante que se ve desde lejos con una gran torre. Pero creo que lo que atrae a tantas personas a venir aquí son los alrededores. 
Boconó es un pueblo de mucha historia, de gente progresista, tiene su propio aeropuerto, emisoras de radio y TV y su lema es "El Jardín de Venezuela", tal y como la llamara Simón Bolívar durante su segunda visita en 1813. Y su ubicación a 1225 metros sobre el nivel del mar, le da una agradable temperatura todo el año. 
La Plaza Bolívar (foto 1) es bastante grande, con una estatua de cuerpo completo de El Libertador, en el pedestal reza el siguiente escrito: "La Junta de Gobierno de Los Estados Unidos de Venezuela al Padre de la Patria, 1952". Está rodeada de casi toda clase de comercios (fotos 4) y de casas coloniales (foto 5). La iglesia (foto 2 y 3) está dedicada a San Alejo construida en la segunda mitad del siglo XX, en el mismo lugar donde estaba la antigua iglesia de Boconó construida 200 años antes, y como en varios de las iglesias de los pueblos trujillanos, ¡el reloj de la torre funciona y las campanas anuncian el paso del tiempo!

Algo de historia
Boconó, tierra de los cuicas, recibió a los españoles en 1548 comandados por el Maestre de Campo Contador Capitán Diego Ruiz de Vallejo quien salió de El Tocuyo por encargo de Juan de Villegas. El flamante fundador de Trujillo, Diego García de Paredes trasladó su ciudad (Trujillo) a este lugar en 1560 donde permaneció hasta 1563 con el nombre de Trujillo de Salamanca. Desde ese año, lo que quedó se conoció como Pueblo de Indios de Boconó, construyéndose allí una ermita dedicada a San Alejo. Boconó fue visitada por Simón Bolívar en 1813 y 1821. Desde entonces, Boconó no ha dejado de crecer. Por cierto, también fue visitada por el Obispo Mariano Martí el 14 de marzo de 1777.
Boconó está rodeada de pueblos muy apacibles con paisajes de ensueño como San Rafael, San Miguel, Tostós y Niquitao. También  de ríos como el Boconó y el Burate.

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